Los hijos no son un trofeo: Separarte de una persona narcisista cuando hay hijos: alta conflictividad, acuerdos por escrito y una casa segura
Cada entrega de los niños termina en una discusión frente a ellos. Compartes hijos con alguien que necesita ganar. Los hijos no son un trofeo.
Quizá ensayas en el auto la única frase que vas a decir y aun así la escena estalla. Quizá cada acuerdo de visitas se reabre como si nunca se hubiera firmado, los mensajes llegan de madrugada con una pregunta práctica envuelta en reproches y tus hijos vuelven de la otra casa con frases que no son suyas. Quizá te preguntas si estás exagerando, o si al protegerlos los estás poniendo en medio sin querer. Nada de eso significa que hayas fallado como madre o como padre. Significa que estás criando con alguien de alta conflictividad, y que eso pide otra manera de cuidar.
El Dr. Carlos Sánchez Muñoz, psicoterapeuta clínico, recorre en quince preguntas lo que pasa cuando la separación no termina de separar: la entrega que se vuelve escenario, el acuerdo que nunca se cierra, los hijos convertidos en mensajeros, el juzgado de familia, los abuelos que repiten la versión de un lado. Con casos compuestos que se leen como escenas, separa lo que la investigación sostiene sobre el efecto del conflicto en los hijos de lo que es propuesta clínica o palabra popular, y explica por qué la alienación parental es un constructo disputado y no un diagnóstico. Su propuesta central es sencilla y exigente: cuando cooperar no es posible, una coparentalidad paralela —poca comunicación, por escrito y centrada en los hijos— protege más que cualquier intento de convencer. Habla también a abuelos y familia, a quienes acompañan por oficio y a quien se reconoce en el lado que necesita ganar.
Con su lectura podrás:
1. Distinguir un divorcio difícil, que con el tiempo se apaga, de una separación de alta conflictividad, que se renueva con cada pretexto. 2. Escribir respuestas breves, informativas, amables y firmes que no le den material a la siguiente pelea. 3. Proteger la relación de tus hijos con sus dos padres, mientras sea segura, sin hablar mal del otro ni convertirlos en mensajeros. 4. Entender qué suele cubrir un acuerdo escrito y qué hacer el día en que no se cumple. 5. Reconocer cuándo lo que vive tu hijo pide ayuda profesional, a qué tipo de servicio acudir y qué preguntas llevarle a un abogado de tu país.
Comprensión, no curación. Este libro no diagnostica a nadie ni pretende decirte qué tiene la madre o el padre de tus hijos. No sirve para probarle nada a nadie, para reunir pruebas, para vigilar la otra casa ni para ganar una custodia. Tampoco decide por ti: pone la seguridad primero y te devuelve el margen que sí está en tus manos.
Si quieres seguir pensando estas preguntas en compañía, el autor conversa con sus lectores en sesiones en vivo en su canal, imparte una clase magistral y ofrece consulta en línea.
Sobre el autor. Psicoterapeuta clínico con más de veinte años de práctica, maestría en terapia cognitivo-conductual y especialidad en terapia de esquemas. Ha acompañado a miles de personas desde el consultorio, la terapia en línea y la cátedra.
Esta obra forma parte de la serie «Siempre era mi culpa», segunda de la trilogía «La imagen que no puede caer» del Dr. Carlos Sánchez Muñoz: un ecosistema de herramientas de psicología clínica aplicada, diseñado para profesionales y ejecutivos. Cada volumen aborda un ángulo específico del vínculo con una persona que necesita ser admirada —las señales, la pareja, la salida, la recuperación, los hijos, la madre, el padre, los padres que envejecen, el ser querido que no cambia y el ciclo que se hereda—, y te permite avanzar desde reconocer lo que te pasó hasta elegir vínculos seguros y criar distinto, con psicología basada en evidencia, sin diagnosticar a nadie, con la seguridad primero y sin promesas de cura.
También disponible en: Google Play Books






