Siempre hubo uno así en la familia: TDAH en la familia de origen: hermanos, padres que nunca supieron y el diagnóstico que viaja hacia atrás.
Siempre hubo uno así: el que olvida y llega tarde, y otro que recoge detrás. Hay una explicación, y no necesita culpables.
Detrás de la broma de cada sobremesa hay una historia larga. Quien carga con la fama de distraído creció oyendo que no ponía de su parte, que salió igualito a su abuelo, que era el problema de la casa. Quien recogía detrás, el hermano responsable, la hija que firmaba las libretas, la madre que guardaba todos los papeles, pagó con su descanso y con su derecho a equivocarse, casi siempre sin que nadie lo notara. Los dos pagaron. Ninguno eligió su papel.
En este libro, el Dr. Carlos Sánchez Muñoz, psicoterapeuta clínico con más de veinte años de práctica, explica por qué el TDAH aparece con frecuencia en varias generaciones de una misma familia y cómo, mientras nadie lo nombra, la familia reparte papeles que siguen mandando décadas después: el desastre, el responsable, el que siempre fue así. A través de historias compuestas de familias de muchos países, el libro mira a los dos lados del vínculo sin tomar partido y sin diagnosticar a nadie, ni a tu padre, ni a tu abuela, ni a tu hermano. Su propuesta cabe en tres palabras: comprensión, no curación.
• Entiende por qué el TDAH se hereda con frecuencia y por qué eso no es una condena.
• Distingue el papel que te asignaron de niño de la persona que eres hoy.
• Conversa con tu padre mayor de lo que él siempre llamó «ser así», sin ponerle una etiqueta.
• Reparte de nuevo las tareas de la familia con acuerdos escritos que prevén el día en que fallan.
• Decide qué hacer con tu propio diagnóstico cuando tu familia lo niega.
Esta obra forma parte de la serie «Esto no se vive solo», tercera de la trilogía «El nombre que llegó tarde» del Dr. Carlos Sánchez Muñoz. Cada uno de sus diez volúmenes mira el TDAH desde un vínculo o un sistema donde se vive —la pareja, la crianza, la familia de origen, la amistad, el trabajo, la empresa, lo que se le parece, lo que se usa para calmarlo, el tratamiento y el consultorio— para que puedas convivir, criar, trabajar y acompañar sin perderte y sin convertir el diagnóstico en excusa ni en arma, con psicología basada en evidencia y sin promesas de cura.






