Las Reglas de la Casa: Disciplina sin gritos, consecuencias que enseñan y en qué se diferencian del castigo
La disciplina enseña algo; el castigo solo interrumpe algo — y la mayoría de las familias usan lo segundo creyendo hacer lo primero.
Son las siete y media. Se lo has dicho tres veces con voz normal. A la cuarta gritas, y entonces sí se levanta. Y a las once viene la parte que nadie ve: la promesa de que mañana no.
Este libro no pide más paciencia: quien repite algo cuatro veces ya ha tenido más que la mayoría. Explica por qué un niño deja de responder a la primera, qué aprende de una amenaza que no se cumple, qué mantiene el mismo conflicto entre las siete y las nueve de la noche, y cómo se decide una consecuencia antes de que ocurra el problema.
Con la distinción que lo sostiene todo: una consecuencia se decide antes y en frío; un castigo, después y con el pulso acelerado.
No promete obediencia inmediata y no ofrece tablas de castigos por edad, porque no existen.
Quinto volumen de la Serie II de la Trilogía VI, sobre la etapa de los seis a los once años.






