El Cuñado que Siempre Está: Convivencia obligada con quien no elegiste: administrar la diferencia sin abrir una guerra
No es que te caiga mal: es que no puedes no verlo.
Doce o quince veces al año, durante treinta años, con alguien a quien no elegiste y del que no se puede dimitir.
No ha hecho nada. No hay ningún episodio que contar. Y sales de cada reunión con una molestia que no cabe en ningún ejemplo, y que cuando la dices en voz alta suena a manía.
Este libro sostiene que el parentesco político impone una intimidad periódica con personas con las que no se comparte ni criterio ni afecto, y que esa convivencia se administra, no se resuelve. Lo que pesa no es la antipatía —eso se lleva con cualquiera— sino que aquí no existe el recurso de ver menos a alguien.
Un psicoterapeuta con más de veinte años de consulta explica por qué el mismo comentario duele en una mesa y no en otra, cómo se saca un tema del orden del día sin que nadie lo note, qué hacer con las cuatro horas siguientes a una comida, y dónde está la línea que sí importa: la diferencia se administra; la falta de respeto se responde.
No enseña a llevarse bien con todos. No propone romper. Y no contiene una sola broma sobre cuñados.
Segundo volumen de la serie LA FAMILIA ALREDEDOR.
Comprensión, no curación.






